Alfar Wallada
Cerámica Andalusí en Cuerda Seca, Califal y Taifas.

Sobre la pieza cocida sin esmaltar perfilamos con manganeso. Este óxido mineral previamente lo hemos mezclado en nuestro taller con diluentes grasos y fundentes conforme a la tradición hispano-árabe para la original cerámica de 'cuerda seca parcial' o de 'verdugones'.

El pincel mojado en la solución deja como perfil graso una línea seca, 'cuerda seca' la bautizó el erudito sevillano Gestoso y Pérez, y que separará los esmaltes preparados en nuestro taller con óxido de cobre y de manganeso (verde y negro).

Continuando con el proceso de rellenado de los perfiles, el esmalte se amalgama en el barro, a base de diestros goterones hasta conseguir la capa justa. Estas recetas darán color y luminosa consistencia a unos motivos animalísticos, que floreció en Al-Andalus, hasta hace unos años relegada en museos y colecciones arqueológicas.

Al fin la pieza queda por laboriosas manos cubierta de vidriado, tan solo en determinadas zonas que contrastan con el rudo tono de barro cocido, comprobado el buen acabado y firmada la obra la llevamos a una segunda cocción en la que la fragua cómplice del fuego cristalice los óxidos minerales y arenas empleados en su alquimia.

A finales del Califato de Córdoba, una nueva técnica, muy probablemente ensayada el los talleres de Al-Zahra comienza a difundirse por Al-Andalus. El empobrecimiento paulatino de esta sociedad opulenta a causa de la fitna (guerra civil) y desmembramiento del poder central, conlleva una simplificación de las piezas para que los talleres pudiesen sobrevivir. Se trata de la cuerda seca parcial o de verdugones, en la que los colores no cubren totalmente la pieza, otorgando una mayor profundidad a la composición al aislar o definir con mayor nitidez los contornos; y con el aliciente de poder jugar con las diversas características del barro bizcochado.

"Lo vegetal salvaje irrumpe entre la piedra y el agua. Agua, yedra y mármol. La piedra se hizo verso. Los versos, aire. Y el aire deja un aroma inolvidable en la leyenda. Pero el barro cristalizó y el vidrio perdura incólume al despojo fragmentado.

Al-Zahra, nunca hallamos presencia tal como tu ausencia."

Cerámica Califal, Estilo 'Verde y Manganeso'

El proceso de trabajo de estas piezas lo realizamos de manera artesanal, torneando y decorando a mano, usando las antiguas técnicas del Califato de Córdoba y reinos de Taifas.

La Cerámica Omeya esplende en el laboratorio de arte que supuso la edificación de la ciudad palatina 'Medinat Al-Zahra' (Siglo X). Formas variadas de un lujo utilitario, técnicas de vidriado, esmaltes y engobes, cristalizaban junto a la decoración geométrica y vegetal, ensayada en las enchapaduras de piedra de los salones regios, o en la suntuosa eboraria...Una ciudad erigida por el primero de las califas de Occidente Abd al-Raman III. Alarifes, artesanos y artistas conjuntados con el espíritu cordobés de crear un nuevo arte, que asimilara el sustrato romano con el occidentalizado espíritu humanista del Califato e inserto en la tradición oriental de la que nacía.

En el Alfar-Wallada usamos una arcilla roja similar a las antiguas arcillas autóctonas y donde aún permanecen enterrados los hornos califales destruidos por la fitna (guerra civil), bajo el subsuelo de la populosa urbe medieval que fue Córdoba y de la regia ciudad de Al-Zahra.

Una vez la pieza trabajada en el torno se ha secado, pasa al horno para una primera cocción. Tras el bizcochado la bañamos con una antigua mezcla de tierras y esmalte estannífero, recetas de tradición oriental que se usaron en la corte cordobesa, foco innovador de motivos, técnicas y formas.

La decoración consiste en pintar con óxido de cobre (tonos verdes) y óxidos de manganeso (marrón-negro) los motivos epigráficos (Al-mulk, baraka), geométricos, florales y de animales, En algún caso aislado, la figura humana con trazo simplista.

El perfilado en manganeso delimita zonas verdes y oscuras con alternancia de luces y sombras.

Los motivos y formas investigadas y recopiladas a lo largo de más de una década (a mediado de los ochenta) en el Alfar Wallada, con ésta exclusiva dedicación reflejan la simbología de la época de esplendor cordobés: el Arte Califal. Época de encuentros y asimilación de influencias persas, bizantinas, junto al sustrato hispanorromano. Las técnicas asimiladas probablemente por embajadas a Qurtuba de Egipto y de la lejana China. Todo conjuntado en el peculiar universo donde convivieron las diferentes culturas y religiones de Al-Andalus.

José Luis Parra Jurado.

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