OFICIOS DEL BARRO
La alfarería ha sido una de las actividades artesanas de mayor importancia en la provincia de Huelva, debido en gran parte a la tradición alfarera y ceramista que posee esta provincia andaluza como lo demuestra la excelente colección existente en los diversos museos situados en la capital.
En los yacimientos arqueológicos de la zona del Condado se han encontrado piezas cerámicas datadas en la época del Neolítico pero puede afirmarse que la época de gran esplendor se alcanzó durante la dominación musulmana, momento en que comienzan a utilizarse nuevas técnicas y materiales que han perdurado hasta nuestros días, como fue la introducción del denominado horno árabe.
Hacia el siglo X, se comienza a utilizar en Andalucía la técnica cerámica de la cuerda seca, que es un perfeccionamiento del vidriado normal. Esta técnica elimina las mezclas de colores que se producían con las técnicas hasta entonces conocidas, obteniendo así colores nítidos.
La proximidad de Huelva a la localidad pacense de Salvatierra de los Barros, conocida por ser uno de los centros cerámicos más importantes de la península, ha influido en la cerámica elaborada por los artesanos onubenses del norte de la provincia. Una de estas influencias ha sido la de aplicar la técnica del bruñido, con cantos de río, para alisar y repasar la superficie de los objetos.
Una técnica decorativa especial es la que se inició en Cortegana, a comienzos de este siglo, al aplicar los esmaltes con el auxilio de una cuchara a fin de dirigir mejor la caída desde las churreras.
Un fenómeno que se ha producido en Huelva ha sido el de las migraciones interiores de ceramistas entre los municipios onubenses. Así, el taller Cerámicas Márquez, en Aracena, es continuador de la obra del Convento Jesús y María. Fue Antonio Márquez Durán quien llegó de Cortegana a instalar su taller en la mencionada capital serrana. En la actualidad, Aracena cuenta con cuatro talleres de cerámica que son, además de Cerámica Márquez, los de Reyes Romero, Francisco Campos y el denominado Dedos.
El mencionado convento Jesús y María generó en años anteriores una gama de productos peculiar que, posteriormente, fue imitada en todo el país. Esta gama incluía una figuración especial al representar y decorar con colores apropiados, casas tradicionales de la Sierra de Aracena.
El paso del tiempo ha llevado a la desaparición de talleres en los últimos años, como es el caso de los que existían en Los Romeros, Villarrasa, Manzanilla, Bollullos, Valverde o Moguer.
El barro, materia prima básica, que ha caracterizado a la cerámica y alfarería tradicionales de Huelva, es el barro blanco de las tierras del municipio de Trigueros y de sus proximidades.
En cuanto a los productos realizados hay dos causas que han llevado al descenso en el número de talleres de alfarería tradicional: la introducción del agua corriente y los nuevos productos de construcción. Así, dos típicos productos del barro como son el cántaro y la teja se han visto desplazados en un breve espacio de tiempo.
Este es el motivo de que, por ejemplo, en el taller de Rafael Alvarez, situado en Trigueros, se haya pasado de la tradicional producción de tinajas, alcancías, lebrillos, cántaros, búcaros y bebederos, a una especialización absoluta, que se ha centrado en la pulpera.
La pulpera de Trigueros es un recipiente en forma de pequeño cántaro de boca muy grande, utilizado por los pescadores de pulpos de Isla Cristina y otras zonas del litoral español. El sistema consiste en amarrar a una soga maestra varios cabos de cuerda que sujetan un número limitado de pulperas. Estas se introducen en el mar y el pulpo, que se caracteriza por buscar refugios cerrados y seguros, penetra en la pulpera y queda atrapado.
Si bien hoy el alfar de Rafael Alvarez es el único de Trigueros, debe resaltarse que en la localidad hubo más de una docena de alfares hasta una época reciente, habiendo existido también tejerías. Esta elevada concentración de alfareros, originada en la calidad de sus arcillas, configuró una oferta específica de cántaros, huchas y dornillos, entre otras piezas.
En Beas, en Alfarería David, también se combinan los estilos más tradicionales con innovaciones de su propia creación, basadas en la decoración con motivos vegetales.
Entre las producciones de este taller, destaca la decoración de objetos arquitectónicos, como gárgolas y azulejos para rotular y decorar calles y establecimientos.
También creados en Beas son los remates arquitectónicos en forma de piña, o de bola, de colores vivos y metalizados. Estos remates pueden observarse con profusión en las calles de La Palma del Condado, pues rara es la casa que no cuenta con ellos.
Otros talleres de cerámica de Huelva son el de Pedro Beltrán, en Bonares, con fabricación de azulejos y el de José Antonio González López, situado en Campofrío, donde realiza piezas de estilo tradicional.
En la localidad de Cortegana, Francisco Ramos y Enrique Peñalta, emplean técnicas de vidriado con cuchara. Juan Luis Tirado, en Minas de Riotinto, se caracteriza por modelar, sin usar torno, barros del lugar.
En la cercana localidad de Nerva, Carlos Escobar, destaca por su trabajo de cerámica de diseño. Por el contrario, José Rodríguez, en La Palma del Condado, fabrica una línea más tradicional de macetas, jarras y cántaros. En el mismo municipio se encuentra el taller de cerámica artística La Mufla.
En la comarca de la Sierra de Aracena están el alfar de Fernando Jiménez, en Alájar, y el denominado Cerámica Alfaguara, en Almonaster la Real, especializados ambos en fabricación de cerámica para el hogar.
Finalmente, en Santa Ana la Real, Jesús Sáez Gutiérrez se dedica a la cerámica artística.
Este texto es gentileza de la Consejería de Economía y Hacienda de la Junta de Andalucía, parte de su guía de artesanía.
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